Última actualización: 12.11.19

 

Hoy día son muchos los esmaltes, lámparas, limas y demás objetos que tenemos a nuestro alcance para pintar nuestras uñas. Pero si no sabemos cómo pintar bien nuestras uñas todos estos elementos no nos servirán de nada para obtener un resultado perfecto.

 

Seguramente que si no conoces el método para pintar tus uñas te limites a usar un quitaesmalte para retirar el producto viejo y procedas, a continuación, a pintar las mismas con un esmalte que te guste. Pero el problema de este sistema es que resulta demasiado básico y no te permite ni cuidar tus uñas adecuadamente, ni tampoco lograr un resultado duradero. Así que es probable que, aunque escojas el mejor esmalte de uñas del mercado, el acabado y la durabilidad de ese trabajo no sean las que desees.

Para resolver este problema y alargar la vida útil de tu manicura, así como para que tus uñas se mantengan sanas y saludables, te enseñamos cómo pintar tus uñas correctamente, para que mantengan su mejor aspecto por más tiempo.

 

Lo primero, la limpieza

El primer paso que debemos dar antes de empezar a pintar nuestras uñas es limpiar las mismas. De nada sirve un buen esmalte si este se aplica sobre esmalte viejo o sobre unas uñas que no están en condiciones para recibir el producto. Por eso, empezaremos retirando el esmalte viejo con un algodón impregnado en un producto adecuado. Además, es necesario eliminar los restos de suciedad que puedan quedar con un palito de naranja.

Este palito también lo vamos a usar para eliminar las cutículas de las uñas, aplicando previamente un poco de eliminador de cutículas sobre las base. Algo que elimina el exceso de piel y deja más espacio para lograr un esmaltado adecuado.

 

 

Preparando la superficie

Una vez que las uñas están limpias, es el momento de perfilarlas. Para ello, cortaremos las esquirlas, trozos astillados o aquellas esquinas que sean demasiado grandes como para quitarlas con la lima. A continuación, usaremos esta lima para dar a las uñas la forma que queramos.

Respecto de la forma, es un aspecto en el que no hay una forma predefinida, así que podemos elegir un formato cuadrado, circular, ovalado o cualquier otro que nos guste. En esta fase también podemos ajustar el largo, siendo obviamente recomendable que logremos que todas las uñas tengan el mismo largo y una forma idéntica o similar.

 

Creando la base

Una vez que tenemos el soporte, es momento de empezar a pintar. Como primera capa, aplicaremos sobre las uñas una base de esmalte o bien una primera capa de esmalte transparente. Esta capa inicial sirve para proteger la uña y dar un buen soporte a los esmaltes de color que usemos posteriormente.

En caso de que tus uñas sean frágiles o quebradizas, no es mala idea cambiar ese esmalte por un endurecedor nutritivo para las uñas. Estos productos sirven también como base para el pintado, pero también endurecen la uña y le aportan los nutrientes necesarios como para tener una mayor resistencia posterior.

 

Pintando la uña

Ha llegado el momento de elegir tu esmalte de uñas favoritos y empezar a pintar. El proceso para que el pintado sea homogéneo y cubra bien es muy sencillo. En primer lugar, se coloca el pincel en la parte central de la uña, más cerca del dedo que de su borde. Desde aquí, bajamos el pincel hasta la zona de la cutícula y después extendemos hasta el borde de la uña, siguiendo una línea recta.

A continuación, repetimos el mismo proceso tanto a la izquierda como a la derecha. Empezamos colocando de nuevo la brocha sobre la posición inicial ya comentada y movemos la brocha hacia el exterior de la uña, primero por la derecha y luego por la izquierda. La ventaja de este sistema es que hace fácil obtener una pintura homogénea y, además, se encarga de recoger el sobrante de esmalte sobre las uñas que pueda quedar, para evitar pegotes.

Una vez dada la primera capa, es momento de esperar hasta que sea momento de dar las siguientes, o bien rematar el trabajo con un protector de esmalte o similar. Este pequeño extra permite que el esmalte dure por más tiempo sin deteriorarse, así que no deberías de saltártelo.

Respecto del secado, en aquellos casos en que uses geles que necesiten de secado en lámpara de uñas, deberás introducir los dedos en su interior y ajustar el tiempo de funcionamiento de dicha lámpara a lo que el esmalte requiere, lo que varía de producto a producto. En este caso, serán las propias instrucciones del gel o del esmalte las que te den la información necesaria.

 

 

Pintura de uñas creativa

Hasta ahora hemos comentado el proceso de pintado de las uñas convencional o tradicional. Pero en la actualidad tenemos muchas opciones más para darles un toque diferente a las uñas. Vamos a ver algunas de estas opciones.

Una de ellas son los sellos de estampado para uñas. Estos sellos funcionan igual que los sellos de caucho y los tampones para oficina, así que su uso es muy sencillo. Empezaremos colocando sobre el motivo elegido un poco de esmalte, generalmente de un color que destaque sobre el fondo de la uña, que ya habremos pintado. A continuación, basta con presionar el sello sobre la superficie de la uña, de un solo golpe y de manera uniforme, para que el dibujo se transfiera correctamente. Se remata con el protector de esmalte correspondiente.

Otra opción es pintar las uñas con diseños. Estos diseños pueden hacerse a mano o bien mediante plantillas, que se fijan a los dedos como si fueran pegatinas. A la hora de hacer estos diseños conviene que la brocha no esté muy húmeda, para evitar pegotes y falta de definición durante el trabajo. Algo fundamental en lo que al uso de plantillas se refiere, dado que si usamos mucho esmalte este puede acabar manchando toda la uña.

Finalmente, en caso de que quieras incluir piedras preciosas o pequeñas “joyas” en tus uñas, el proceso es tan fácil como usar uno de los esmaltes para uñas adhesivos que tenemos en el mercado. Estos productos son fáciles de usar y sujetan adecuadamente todo aquello que coloques sobre ellos.