Última actualización: 27.05.20

 

En estos tiempos cuando la conciencia ecológica está despertando en la sociedad, se intensifican los debates sobre el perjuicio de los desodorantes al ambiente, así como de otros productos de higiene personal que contaminan el agua, el aire y hasta nuestro organismo. Por ello queremos saber en cuál de sus presentaciones el desodorante es menos dañino para el medio ambiente.

 

El primer desodorante, como lo conocemos hoy en día, salió a la venta en el año 1888 en Estados Unidos y fue la empresa MUM la que revolucionó el mercado con un producto hecho a base de crema y zinc, un mineral que inhibe la secreción del sudor, tal como lo hace en la actualidad el cloruro de aluminio utilizado en muchos antitranspirantes.

Pero, muy antes del siglo XIX, los antiguos egipcios y romanos empleaban baños con plantas aromáticas y usaban aceites esenciales para no tener mal olor corporal, esta práctica se extendió y evolucionó con la civilización moderna. 

Ahora bien, con la invención del desodorante y la comprensión de cómo funcionaba el organismo para producir el mal olor a partir de las glándulas sudoríparas se entendió que eran las bacterias presentes en el cuerpo que al mezclarse con el sudor originan ese olor particular y que puede variar de una persona a otra. 

Por lo que se confirmó que una buena higiene personal es la principal clave para combatir el mal olor. Aún así, las personas no querían tener un “tufo” durante la jornada diaria, pues no podían evitar sudar. Por ello, la industria de los desodorantes y antitranspirantes creció tanto que se comenzaron a comercializar en diferentes presentaciones, adicionando nuevos componentes para lograr mayor efectividad y durar más tiempo.

Investigaciones sobre la salud y el medio ambiente

Sin dejar de lado la importancia de la higiene personal, muchas investigaciones científicas se han centrado en conocer los efectos de los desodorantes en el cuerpo así como en el medio ambiente.

No obstante, se conoció que el uso de sales de aluminio, parabenos, sulfatos y otros aditivos resultan dañinos para el organismo, pues son absorbidos por la piel y penetran en las células, alterando incluso el ADN. 

Por muchos años, también se ha relacionado el aluminio de los antitranspirantes con el incremento de los casos de cáncer de mama. Pero, hasta el momento no existe evidencia definitiva que lo vinculen como una causa de esta enfermedad.

Asimismo, la obtención del aluminio representa un gasto energético muy alto para el ambiente, derivando también en la contaminación de los acuíferos. 

Con respecto a los desodorantes, muchos contienen un antibacteriano llamado triclosán que ha sido objeto de estudio por su potencial toxicidad para los organismos acuáticos, pues este componente llega al agua cuando nos duchamos.

De igual forma, algunas investigaciones quieren corroborar que este componente juega un papel determinante en la resistencia a los antibióticos que muchos organismos desarrollan, volviendo a las personas vulnerables ante varias enfermedades. 

 

Entonces ¿qué desodorante debo usar?

Seguramente te estás haciendo esta pregunta después de leer el apartado anterior, y es que nosotros pensamos que la información es poder, así que ahora tu tienes la capacidad de decidir qué desodorante comprar tomando en cuenta recomendaciones tan simples como leer bien la etiqueta de los ingredientes y asegurarte de que el producto elegido no contiene aluminio ni triclosán. 

Otra recomendación importante es evitar el uso de los desodorantes en spray, pues aunque estos tienen la ventaja de secar rápidamente y ser aptos para todo tipo de piel, son altamente contaminantes porque tienen concentraciones elevadas de compuestos orgánicos volátiles, moléculas que favorecen la formación de ozono en la capa baja de la atmósfera, contribuyen en la polución e impactando en el cambio climático. 

Aunque muchos escépticos duden de que usar un simple desodorante en aerosol pueda hacer tanto daño al ambiente, vale recordar las estadísticas publicadas en Euromonitor que afirman que durante el año 2018, solamente en España, se utilizaron 145 millones de productos desodorantes o antitranspirantes. Imagina solo las consecuencia de que todos hayan sido aerosoles. 

Así que si hablamos del planeta, podríamos resumir que los desodorantes de roll-on y barra prometen ser más sustentables. Sin embargo hay otras alternativas de las que hablaremos a continuación que pueden hacer una gran diferencia para tu cuerpo y el ambiente. 

Alternativas naturales al desodorante tradicional

La cosmética natural también ha permitido aumentar la conciencia ecológica de los consumidores sobre los productos que utilizan, su origen y efectos sobre el medio ambiente.

Por ello, ahora podemos conseguir entre los mejores desodorantes productos totalmente naturales, orgánicos o veganos que no contienen aluminio ni químicos conservantes, que tampoco han sido testados en animales y cuyo empaque también es sostenible. Quizás su efecto no es igual de duradero que el de un antitranspirante en spray, pero lo que sí es cierto es que nuestro cuerpo agradecerá a largo plazo el uso de productos naturales para su cuidado y tendrás la satisfacción de saber que estás contribuyendo para reducir tu huella de carbono.

Pero, si la tendencia DIY es lo tuyo y se te da bien seguir recetas, podrías intentar hacer tu propio desodorante en casa, usando ingredientes totalmente naturales fáciles de adquirir y que hasta puedes tener en tu despensa.

Una muestra de ello puede ser el desodorante de coco, muy popular entre los naturistas porque está hecho a base de aceite de coco reconocido por sus propiedades antibacterianas, hidratantes y antioxidantes. Para hacerlo solo necesitarás 4 cucharadas de este aceite en su presentación cremosa, ¼ de taza de almidón de maíz, ¼ de taza de bicarbonato de sodio y algunas gotas de tu aceite esencial favorito como romero, lavando o una cápsula de vitamina E para potenciar el efecto hidratante del desodorante.

La preparación es muy sencilla, solo tienes que mezclar los ingredientes secos, adicionar poco a poco el aceite de coco y finalmente las gotas de aceite esencial. Remueve bien hasta formar una pasta suave pero firme. Puedes reutilizar un envase de vidrio o el bote de un desodorante en barra para colocar la mezcla y ya estará lista para usarla.

Este desodorante natural debe conservarse en un ambiente fresco y si se notan algunos grumos estos se pueden disolver removiendo nuevamente. Lo mejor de este producto es que su aroma es agradable y su eficiencia es muy buena, comprobada por hombres y mujeres.

 

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