Última actualización: 27.05.20

 

La incorporación del primer a nuestra rutina de maquillaje diaria se ha vuelto tendencia a nivel mundial. Parte de esto se debe a las influencers de belleza que han logrado rescatar este producto cosmético del anonimato en el que se encontraba y que podría llegar a reemplazar nuestra acostumbrada base.

 

El poder de las influencers sobre las masas es algo que no podemos poner en duda y, como muestra de ello, tenemos la actual popularidad adquirida por el primer. Se trata de un producto que siempre ha estado presente en el mundo de la cosmética, pero que muy pocas personas incorporaban a su neceser como un producto indispensable. 

Sin embargo, actualmente, gracias a las “influencers de belleza”, al revisar cualquier tutorial de maquillaje, uno de los productos de culto que no pueden dejar de aplicarse es el primer o prebase. Su finalidad es acondicionar la piel para que, al colocarse los otros cosméticos, tu rostro luzca lo más natural posible. Así, es posible dejar en el pasado el efecto de acartonado o el excesivo brillo que, a lo largo del día, termina arruinando tu maquillaje, especialmente si tu piel tiende a ser grasa.

Si bien no estamos descubriendo nada nuevo, quizás estemos frente a un producto que estuvo de  bajo perfil en el mercado, y que hoy día reaparece para ser de gran ayuda en el mundo de la belleza. No obstante, es un cosmético que ha llegado para quedarse.

 

4 razones por la que se debe usar un primer

Limpiar e hidratar la piel es considerada una regla universal que toda persona debe seguir para cuidar la salud de su tez. Recordemos que los distintos productos cosméticos a aplicar podrían ser agresivos con una piel que no ha sido preparada previamente.

Al momento de maquillarnos, podemos comparar nuestro rostro con un lienzo en blanco, que debe estar en buenas condiciones para recibir varias combinaciones de óleo sin deteriorarse. En el caso de nuestra piel es recomendable colocarse un primer o prebase ligera, que, lejos de recargar la piel, la prepare para que el maquillaje se funda correctamente. 

Así, conseguiremos una apariencia luminosa, saludable, sin brillo y uniforme. Para muchos expertos del maquillaje este es un producto esencial, pero hay quienes discrepan totalmente. A continuación, te presentamos cuatro razones por la que debemos usar un primer antes de maquillarnos.

  • Mejora significativamente la apariencia de la piel

Para que la base, polvo, sombras, contornos, delineador y labial puedan verse bien, es necesario que la piel esté lo más lisa posible, sin poros abiertos, granitos, entre otras imperfecciones. Es esta justamente la función del primer: minimiza este tipo de problemas para que la piel proyecte una apariencia saludable, uniforme y con un tono mate. De esta manera, podremos aprovechar al máximo el efecto dado por el maquillaje.

 

  • Hay un producto para cada tipo de piel

Otra buena razón para usar primer previamente al maquillaje es que no se trata de un producto genérico, que sirve para cualquier tipo de piel. Existen prebases especialmente formuladas para piel grasa, seca y mixta. Asimismo, otras destinadas a tratar condiciones específicas en el rostro. Tengamos presente que habrá personas que sólo necesitan cerrar un poco el tamaño de los poros, mientras que otras únicamente desean eliminar el enrojecimiento de áreas específicas o atenuar algunas arrugas.

En pocas palabras, si verificamos en detalle los productos y conocemos las necesidades de nuestra piel, podremos adquirir una prebase que realmente se adapte a nuestra piel.

 

  • Nos ayuda a ahorrar productos cosméticos

Como ya sabemos, el primer se encarga de unificar la textura de la piel, cerrando los poros, mitigando las arrugas y eliminando el enrojecimiento e imperfecciones. Además, le aporta al rostro una apariencia revitalizada, lozana, luminosa y sin brillo. Por todas estas razones, es posible emplear esta prebase sin necesidad de aplicar base o polvos. Claro está, esto dependerá de lo maltratada que se encuentre nuestra tez. 

En todo caso, el secreto radica en no conformarse con un solo primer. Recuerda que toda la piel de nuestro rostro tiene varias necesidades, ya que el contorno de los ojos es mucho más delicado que los pómulos o la zona “T”. Lo que tendrás que hacer es combinar una prebase alisadora en el área porosa y una con iluminador para los pómulos. Así, lucirás una piel natural y técnicamente perfecta sin aplicar tanto maquillaje.

 

  • Beneficia la fusión de los cosméticos aplicados a la piel

Siempre nos venden el primer como un tratamiento previo a la aplicación de la base, que también podemos usar sola. Sin embargo, pocos fabricantes enfatizan en el hecho de que este producto también beneficia la aplicación de las sombras, el contorno, el rubor y hasta el labial. Esto se debe a que permite que dichos cosméticos se fijen mejor y, por ende, tengan una mayor durabilidad, evitando que tengas que retocarlos continuamente. Claro está, existen primers específicos para hidratar y suavizar dichas áreas.

Selecciona el primer que se adapta a tu piel y aplícalo correctamente

Con tantos productos en el mercado, determinar cuál es el mejor primer podría ser una tarea un poco liosa. Sin embargo, si conoces las necesidades de tu tez, no tendrás complicaciones para hallar la prebase ideal.

Recuerda que, si posees una piel seca, necesitarás un primer con luminosidad que le aporte un brillo controlado. En contraposición, quienes son de tez grasa tendrán que optar por un producto que alise y cierre la porosidad prevaleciente en la zona “T”. Finalmente, a las personas con enrojecimientos les conviene usar un producto formulado para brindar una hidratación intensiva.

Con respecto a la aplicación del primer, te interesará saber que consta de unos pasos bastante sencillos que, después de realizarse un par de veces, se convertirán en un proceso intuitivo.

El ritual comienza lavando nuestro rostro con agua y jabón, o con el producto de limpieza de tu preferencia. Después, deberás aplicar una crema hidratante o sérum, según sea nuestro gusto. Deberás dejar que dichos productos se absorban totalmente y que tu rostro esté seco para proceder a colocar la prebase. Necesitarás un pincel para esparcir a toques y de manera uniforme e higiénica el primer. Comienza por la zona “T”, que es la de mayor porosidad y con tendencia a ser grasa. Continúa con los extremos del rostro con movimientos circulares. Para terminar, repasa las áreas que consideres necesarias.

 

 

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