Última actualización: 19.09.19

 

Perfumarse es un ritual diario de muchas personas, permitiéndoles crear una especie de patente personal que todos reconocerán e inconscientemente grabarán en su memoria olfativa, pudiendo ser asociados con dicho aroma. Sin embargo, no siempre fue así, ya que el perfume ha tenido varios usos a través de la historia.

 

Una vez y percibimos un aroma, este queda grabado en nuestra memoria olfativa, especialmente si hay algún tipo de contexto que lo acompaña. De esta manera, pueden pasar los años y al volver a percibirlo automáticamente viajamos en el tiempo y revivimos momentos específicos que quizás habíamos dejados en el olvido.

En la actualidad, los perfumes se emplean como complemento de nuestro aseo diario, aplicándolos de una manera prácticamente intuitiva y natural, con el propósito de oler bien y agradar el olfato de quienes están en nuestro entorno. Sin embargo, siglos atrás los perfumes eran empleados para tapar el mal olor de las personas, quienes carecían de hábitos de higiene.

La historia del perfume es bastante interesante, al igual que la etimología de la palabra, que no es más que la unión del vocablo “Per” y “Fumare”, que dan lugar a la expresión “producir humo”. Su significado se asocia con la prehistoria y las diferentes ceremonias efectuadas para rendir tributo a los dioses, en donde quemaban diferentes hierbas de tipo aromático.

 

El perfume y sus orígenes

Los primeros registros históricos del perfume se remontan a la civilización egipcia, quienes trabajaron en función a distintas hierbas, obteniendo aceites, bálsamos y esencias con aromas completamente naturales, que eran usados con fines medicinales, estéticos y para embalsamar a los muertos.

Después, los griegos comenzaron a hacer uso del perfume, considerado como un “don” otorgado por la diosa Venus. Así que, era común conseguir productos como talcos aromatizados, aceites y una amplia gama de fragancias, que tiempo más tarde comercializaron. En este sentido, fueron los primeros en tomar esta iniciativa, dirigida exclusivamente a quienes pertenecían a la clase alta.

Una particularidad de la antigua Grecia y los perfumes es que aplicaban un aroma distinto en los pies, piernas, rodillas, pecho, brazos, cabello y demás partes del cuerpo.

En Roma todo fue mucho más profesional, ya que existía un barrio entero dedicado a la perfumería e incluso formaron asociaciones y una corporación, siendo la mayoría de las compradoras, mujeres dedicadas a prostitución.

 

 

Evolución del perfume

Con la llegada del perfume a Arabia fueron muchos los alquimistas que comenzaron a fusionar tanto resinas como aceites y esencias aromatizadas con un porcentaje de alcohol, dando como resultado una serie de perfumes mucho más delicados. Estos mismos árabes llevaron la técnica hasta España, logrando que el nuevo arte denominado “perfumería” se extendiera por toda Europa.

Con respecto al lejano oriente, el primer país al que llegó la perfumería fue a China, que le dio un significativo valor al poder de los aromas. De hecho durante el siglo VI se fabricaban fragancias a base de un novedoso proceso de prensado para la época, aplicado a los pétalos de flores que ellos mismos cosechaban. Después, gracias a China la perfumería llega a Japón.

Ahora bien, en Francia el perfume tomó un mayor auge con el reconocimiento de la perfumería como profesión oficial, creando incluso una escuela a la que debían asistir durante un período de cuatro años aquellas personas que querían especializarse en esta rama. Así, podían aprender a prensar, macerar y mezclar las diferentes esencias de origen floral.

 

El perfume y el renacimiento

El renacimiento fue un período de grandes cambios para el perfume, ya que gracias a los nuevos estudios en la rama de la química, se lograron grandes avances con respecto a los procesos de destilación de las plantas, para obtener las esencias naturales para los perfumes. Asimismo, se pudieron recuperar algunos convenios referentes a la perfumería debido a la ayuda de la imprenta, reproduciéndolos de forma impresa.

Durante esta época los perfumes adquirieron gran popularidad, porque para dicho momento los hábitos de higiene en las personas habían vuelto a dejar de ser una prioridad y en lugar de asearse con agua, optaban por colocar almohadillas perfumadas bajo sus brazos y piernas para disminuir el mal olor.

Además, con el renacimiento se imponen varias modas referentes a la vestimenta e indumentaria a usar, como fue el caso de los guantes, que complementaban los atuendos tanto de hombres como de mujeres. Así que aprovechando que todos llevaban guantes consigo, decidieron agregarles perfume de lavanda, naranjos, jazmín, mimosas o rosas.

Para este momento en la historia, Francia quedaba relevada por Venecia y Florencia en lo que respecta a la perfumería, envasando los productos en tarros fabricados bajo una técnica conocida como “vidrio soplado”.

Por su parte, durante el período Barroco se siguió investigando acerca del interesante tema del perfume, consiguiendo así nuevos avances en lo que se refiere a una significativa ampliación del, para entonces, reducido catálogo de aromas. Igualmente, se trabajó en la elaboración de nuevos envases para cada una de las presentaciones, ya que según los historiadores, para aquel entonces era igual de importante la estética proyectada por el envoltorio del producto que en la actualidad.

 

 

El perfume en la actualidad

Actualmente son muchos los productos que usamos para perfumarnos, destacando entre ellos las aguas de colonia, que se caracterizan por ser fragancias bastante refrescantes, así como también algunos perfumes de tipo floral, cítricos y por último, los orientales que suelen ser aromas calificados como seductores. Además, encontrarás el agua colonia “4711” cuya creación fue en el año 1796, que tras 223 años ha logrado trascender y mantenerse vigente para muchos como el mejor perfume unisex pionero en el mundo.

Recordemos que usar un perfume no sólo es rociarlo en algún área de nuestro cuerpo para oler bien, sino que perfumarse es considerado como un verdadero arte en el que debes saber qué cantidad aplicar y cuáles son los lugares específicos para hacerlo. Recordemos que las zonas en donde se perciben con mayor intensidad los latidos del corazón como los tobillos, rodillas, muñecas, tras los lóbulos de las orejas, el pecho, entre otras, son capaces de generar un mayor calor corporal. En este sentido, dicha temperatura es aprovechada a tu favor, ya que de esta manera se activa la intensidad y durabilidad del aroma.