Última actualización: 17.06.24

 

Entre los sistemas de depilación casera más prácticos y fáciles de manipular se encuentran las modernas depiladoras eléctricas.

Con este método consigues arrancar el vello no deseado desde la raíz, lo que significa que tendrás una piel suave y libre de molestias durante un mayor número de días e incluso semanas.

El problema es que utilizar este tipo de dispositivo por vez primera requiere unos cuantos trucos que no todos conocen, sin embargo, hoy los explicamos en detalle para ti.

Prepara la piel

El paso previo más importante que deberás llevar a cabo es preparar tu piel para la depilación, pues una piel seca, agrietada o sensibilizada por agentes externos hará mucho más incómodo el proceso.

Nuestra recomendación es que el día anterior tomes un momento para exfoliar y humectar la piel correctamente; podrás utilizar un cepillo para el cuerpo, un guante exfoliante o una receta casera para exfoliar completamente tu piel en la ducha.

Después de ducharte, aplica el aceite o crema humectante de tu elección.

 

Rasura si es necesario

A diferencia de la depilación con cera, una depiladora Silk-épil está diseñada para cortar incluso el vello más corto.

Yendo incluso más allá, este tipo de sistemas parecen funcionar mejor con el vello corto y, según muchas usuarias, la depilación es menos dolorosa puesto que el vello largo se enreda fácilmente entre las pinzas.

Nuestro consejo es que, si tienes el vello muy largo, rasures completamente la zona y esperes unos cuantos días para utilizar la depiladora.

De lo contrario, puedes proceder con tranquilidad.

 

Técnica adecuada

La técnica adecuada al momento de utilizar tu Silk-épil influirá grandemente en la calidad de tu depilación.

Al momento de colocar la depiladora sobre la piel deberás mover la maquinilla en el sentido opuesto al crecimiento del vello; esto implica que, por ejemplo, en las piernas empieces por la parte baja y vayas gradualmente hacia arriba.

La velocidad es también un tema importante.

Debes mover tu depiladora lentamente sobre la piel para permitir que las pinzas hagan su trabajo y extraigan todo el vello de la zona.

Otra consideración muy importante que ayuda a reducir la sensación de tirantez será utilizar nuestra mano libre para tensar la piel hacia abajo.

Cuidados posteriores

Una vez has concluido con la zona a depilar deberás proceder a los cuidados posteriores de la piel.

Tras la depilación, es normal que tu piel se encuentre ligeramente irritada y con puntos rojos a consecuencia de la extracción; puedes aprovechar este momento para aplicar compresas frías si lo crees necesario.

Sin embargo, una ducha con agua templada suele ser suficiente; procede a secar completamente la piel y aplicar una loción humectante.

En los días posteriores a la depilación deberás exfoliar periódicamente la zona para evitar así los vellos encarnados.

 

Limpieza y guardado

Como paso final, deberás limpiar tu depiladora Silk-épil y guardarla correctamente.

Para limpiarla solo necesitas quitar y colocar bajo el grifo de agua el o los cabezales utilizados durante la depilación; muchos modelos incluyen un pequeño cepillo de limpieza que ayuda a eliminar los vellos atascados en las pinzas.

Una vez has limpiado todo cuidadosamente, seca los cabezales con una toalla y procede a guardarlos en un lugar seguro, limpio y libre de humedad hasta su próxima utilización.

 

 

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