Última actualización: 06.12.22

 

Aunque seas una aficionada del maquillaje que apenas está aprendiendo algunas técnicas, es necesario hacerte con un set de brochas.

Para ello, necesitas conocer sus funciones según el tipo de pincel o producto a utilizar, pero aquí te hablaremos de algunas formas básicas sobre cómo utilizar una brocha de maquillaje.

 

El primer uso

Al comprar tu brocha es importante lavarla antes del primer uso, porque de esta forma la ayudas a que recupere su forma natural y se eliminen los olores del envoltorio.

De esta forma, puede desplazarse bien sobre la piel.

Cargar la brocha

Para no dañar el pelo de la brocha ni el producto de maquillaje es necesario deslizar la parte lateral de esta sobre el producto, virando la brocha para que las dos caras absorban el pigmento.

Así que recuerda nunca clavar la punta del pincel.

Al impregnar la brocha del producto se debe retirar el exceso, pero el gran error que cometen las principiantes es soplar las cerdas, esto no debe hacerse porque es antihigiénico, además de crear cierta humedad evitando que el producto se logre difuminar correctamente.

Con unos golpes sobre el mango se logrará quitar el exceso de producto.

 

Aplicación

Para colocar el producto sobre la piel, usamos la parte plana difuminando con movimientos ascendentes laterales y movimientos circulares, dependiendo de la zona a cubrir.

En este sentido, es importante saber diferenciar entre brochas y pinceles, pues las primeras están recomendadas para las zonas más amplias, mientras que los pinceles son para maquillar con precisión zonas más reducidas como ojos, contorno de la nariz, etc, consiguiendo una cobertura más detallada.

 

Limpieza

Una vez que conoces tus herramientas de maquillaje y has aprendido a usar la indicada para cada tipo de maquillaje es muy importante aprender a cuidar tus brochas, para eso la limpieza es fundamental.

Puedes utilizar los productos especializados para lavar brochas y pinceles que contienen bactericidas, para mantener las cerdas bien limpias.

Sin embargo, también puedes lavarlas con agua tibia y champú de bebé, removiendo los restos de producto, posteriormente aclara muy bien y después deja secar naturalmente.

Debes tener mucho cuidado de no mojar la férula ni el mango de la brocha, pues esto la puede deteriorar.

 

 

Hidratación

Además de lavar una o dos veces al mes tus brochas, dependiendo de la frecuencia con que las uses, también es beneficioso hidratar las cerdas esporádicamente.

Puedes utilizar una mascarilla que nutra el pelo, elimine los malos olores y ayude a mantener la suavidad de las brochas.

 

Almacenamiento

Para evitar el daño de las cerdas es necesario guardar las brochas con cuidado sin deformar la punta, en un lugar seco y cerrado para que no adquieran ningún tipo de suciedad.

Por esta razón, muchos sets vienen en sus bolsas de almacenamiento, lo que permiten tener organizadas todas las brochas en su lugar para trasladarlas con seguridad en tus viajes.

 

 

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