Última actualización: 12.11.19

 

Con el uso diario no nos damos cuenta de que las brochas de maquillaje van acumulando suciedad y perdiendo eficacia, favoreciendo incluso la aparición de acné. Por esta razón es muy importante un lavado correcto de estas herramientas que permita aplicar el maquillaje con regularidad y sin afectar nuestra piel. 

 

Cada vez nos volvemos más expertas en el uso de maquillaje y técnicas profesionales para crear contorno, darle forma a las cejas, aplicar base y bonitas sombras, pero para todo esto usamos constantemente las brochas de maquillaje y muchas veces no nos preocupamos por la correcta higiene de estos instrumentos.

Lo que no sabemos es que este inadvertido descuido puede ser el causante de un repentino brote de acné o la aplicación deficiente de los colores de maquillaje, pues la acumulación de suciedad de la brocha se transfieren a nuestros poros y la misma oleosidad en las cerdas impide la fijación de los productos. Vamos a conocer un poco más sobre las consecuencias de no higienizar correctamente nuestros utensilios de maquillaje.

 

Acné

La aparición de acné se debe a la acumulación de grasa y suciedad en los poros, es por ello que es necesario lavar diariamente el rostro y usar productos dermatológicos que coadyuven en la desaparición de las antiestéticas espinillas. Ahora bien, como ya mencionamos, nuestras prácticas diarias de maquillaje también pueden ayudar a la incidencia del acné, si no tomamos las medidas preventivas y correctivas.

En el caso de las brochas, estas van acumulando exceso de productos, oleosidad y algunas impurezas que transferimos a la piel durante el maquillaje. Estos elementos obstruyen los poros, especialmente si no se realiza una correcta limpieza facial. Aún así, también reiteramos la importancia de mantener siempre estos instrumentos bien limpios, porque no tiene sentido lavarse la cara si vamos a usar brochas sucias. 

 

Irritación

Dependiendo de tu tipo de piel, el acné no es el único problema de usar brochas sucias, también está la irritación en el rostro que puede empeorar si sufres de sensibilidad y áreas rojizas. 

En este sentido, antes de pensar en dejar de maquillarte intenta cambiar tus hábitos y lavar con más frecuencia las brochas para ver si la irritación cede. De no ser así, lo más recomendable es visitar al dermatólogo y verificar si alguno de los productos usados está causando una reacción desfavorable en la piel. 

 

 

Desgaste de las brochas y deficiencia al maquillar

Definitivamente, si no cuidamos nuestras herramientas de maquillaje, la acumulación de productos y suciedad en las cerdas puede contribuir a la pérdida de suavidad, deteriorando así las brochas, aún cuando estés segura de haber comprar la mejor brocha de maquillaje (en este enlace encuentras para analizar varios productos) del momento.

Otro aspecto afectado por la falta de higiene es la aplicación correcta de los productos de maquillaje. Pues, suele pasar que los colores de las sombras no se fijan bien, o la base no se aplica uniformemente con la brocha, quedando un aspecto para nada estético. Todo esto, puede ser consecuencia de usar una brocha sucia. 

 

Aprende a desinfectar tus brochas

Todas las secuelas que explicamos sobre el uso de brochas sucias se resume a un elemento específico: las bacterias. Aunque sea difícil de imaginar, al no lavar y desinfectar las brochas estas se convierten en un caldo de cultivo para que los gérmenes y bacterias proliferen allí, fijándose en nuestra piel y también en los productos de maquillaje. 

Ahora bien, queremos que cuides tu piel, maquillaje y herramientas, por eso te traemos varios tips para que puedas higienizar las brochas frecuentemente y te evites todos estos problemas.

 

Alcohol isopropílico

Esta técnica es la más común y el secreto de maquilladores profesionales, pues estos suelen tener un pequeño bote de alcohol isopropílico con atomizador para rociar las brochas y frotarlas circularmente sobre una toalla absorbente cuando están realizando maquillajes en serie de varias clientes o modelos. 

Al frotar la brocha, la suciedad se expulsa casi por completo, y por tratarse de este tipo de alcohol, la sustancia se evapora rápidamente dejando la brocha bien limpia y seca. Esta técnica es muy eficaz e ideal para cuando necesitas hacer una limpieza express a tus utensilios. Sin embargo, te explicamos sobre otras formas de lavar profundamente las brochas.

 

Productos especializados

En tiendas de maquillaje y marcas conocidas podrás ver la gran oferta que hay de productos especializados para la limpieza de las brochas. La principal ventaja de estos es también su secado rápido y eficacia en la eliminación de las impurezas.

Para su uso, debes seguir las instrucciones de cada fabricante, pero por lo general solo hay que rociar la brocha con el producto, limpiarla con una toalla y después guardar con normalidad.

Ahora bien, si no tienes este producto especializado pero si tienes limpiador facial, puedes usarlo como si se tratara de un limpiador para brochas, pues a final de cuentas su función es la misma: retirar todo el maquillaje y dejar las superficies limpias. 

En este caso, te recomendamos humedecer las cerdas de cada brocha con agua tibia, mientras que en otro recipiente mezclas un poco de limpiador facial con agua para sumergir las cerdas en esta solución y después frotar con los dedos o en la palma de la mano cada brocha.

Posteriormente, debes aclararlas y dejarlas secar muy bien antes de guardarla, o en todo caso repetir el procedimiento de secado con toallas absorbentes.

 

 

Aceite de oliva

De la cocina también puedes obtener materia prima para conseguir un limpiador de brochas muy efectivo y rápido. Para ello es necesario sumergir la punta de las cerdas en una pequeña cantidad de aceite de oliva. Después, debes tomar una toalla absorbente para frotar sobre ella la brocha y expulsar la suciedad así como los restos de aceite de oliva, desinfectando las cerdas por completo. 

 

Haz tu propio limpiador de brochas

Para tener un limpiador de brochas hecho en casa necesitarás los siguientes ingredientes: 

  • Un recipiente con rociador.
  • Alcohol isopropílico y agua destilada en la misma cantidad.
  • 1 cda de champú para bebés y 1 cda de acondicionador de cabello.
  • Toallas de papel.

Solo debes mezclar todos los líquidos dentro del recipiente con rociador, después tomas cada una de las brochas rocías bien las cerdas y procedes a frotar en la toalla absorbente hasta que no quede suciedad. 

Te recomendamos realizar una limpieza profunda de tus brochas una vez al mes, y si las usas con mucha frecuencia para aplicar productos en crema y líquidos, la limpieza debe realizarse semanalmente. Asimismo, debes evitar mojar la unión metálica y el mango de estas para que no se dañen y puedas disfrutar por más tiempo tus brochas favoritas.