Última actualización: 23.10.19

 

Por siglos, el cuidado de la piel ha estado presente en las diferentes civilizaciones, en las que los ingredientes naturales eran aprovechados para la elaboración de productos de aseo personal. Actualmente, está prevaleciendo la importancia de los productos naturales y orgánicos, así que queremos enseñarte a hacer tu propio jabón de miel y lograr una piel limpia e hidratada.

 

El jabón es uno de los productos higiénicos más conocidos por tener una gran relevancia en el aseo diario, ya que es capaz de limpiar, humectar e hidratar la piel. Además, es un producto que ha experimentado cambios en el área de su preparación con la finalidad de conseguir el mejor jabón en sus diferentes presentaciones. 

Sin embargo, en los últimos años se ha hablado de lo perjudicial que es el uso de químicos, parabenos y conservantes industriales en los productos de higiene personal. Esto ha hecho que las personas vuelvan sus miradas hacia los jabones naturales e ingredientes orgánicos para su elaboración, cobrando más fuerza la tendencia de los jabones caseros.

En este sentido, tenemos cientos de opciones entre plantas, extractos naturales y vegetales para la fabricación de jabones, y uno de los más beneficiosos es la miel. Este es un recurso con alto nivel en azúcares naturales y baja concentración de agua. El origen de su uso dermatológico data del antiguo Egipto, donde era utilizado para el cuidado de la piel, ya que le daba una textura más suave y una apariencia rejuvenecida, y se dice que era el secreto de belleza de Cleopatra. 

Desde entonces, la miel se ha aprovechado por sus diferentes beneficios, de los que hablaremos más adelante, porque antes queremos mostrarte paso a paso cómo puedes fabricar tu propio jabón de miel.

 

Elabora tu jabón de miel en casa

Para poder elaborar nuestro jabón a base de miel necesitamos los siguientes ingredientes:

  • Un vaso de agua destilada.
  • Jabón de Marsella.
  • 500 g de miel.
  • Varios moldes o vasos plásticos.
  • Aceite de oliva o mantequilla para engrasar.

 

 

Antes de la preparación, es prudente engrasar los moldes o recipientes donde se hará el jabón para que sea más fácil al momento de extraerlo. Después de este paso, ya podrás iniciar la elaboración del jabón. 

En primer lugar debemos colocar el agua destilada, la miel y el jabón de Marsella en un envase resistente al calor, y mezclar estos ingredientes. Después, llevarás la mezcla en el envase a baño maría y seguirás removiendo hasta que espese. Cuando haya alcanzado el punto deseado, se debe retirar del fuego y dejar enfriar un poco antes de verter la mezcla en los moldes y dejarlos hasta que su temperatura descienda. Después los llevarás al refrigerador por 14 horas. 

Transcurrido este tiempo, será hora de retirar el jabón de los moldes para dejarlos secar al aire libre sobre un papel. Para finalizar, puedes envolver los jabones en papel encerado, papel vegetal o celofán. 

Si quieres experimentar y jugar con las fragancias, puedes separar la mezcla en varias partes y agregar esencias de manzanilla, canela, menta, romero, entre otros, con la finalidad de darles una fragancia más perceptible, al mismo tiempo que sumas los beneficios del extracto utilizado al jabón de miel. 

 

Utilidad de la miel como ingrediente para jabones

La razón por las cuales la miel es un material apto para la elaboración de jabones es debido a sus numerosas propiedades en beneficio de la piel, y cuyos principales efectos los enumeramos a continuación: 

  • Es hidratante
  • Es antioxidante
  • Ayuda a regenerar la piel
  • Puede mejorar el acné
  • Es un buen exfoliante
  • Evita la caída del pelo y estimula su crecimiento

 

 

Otros usos del jabón de miel

Más allá de la limpieza y cuidado de la piel, el jabón de miel también es útil para tratar quemaduras leves y abrasiones, ya que al lavar las heridas evita su infección, ofreciendo una capa protectora cuando se exponen al aire libre. 

Asimismo, puede ser usado como un limpiador facial muy eficaz, porque es apto para cualquier tipo de cutis y remueve las células muertas de la piel, previene las arrugas, reestructura la dermis y reduce las cicatrices, aliviando también las infecciones cutáneas. 

No podemos dejar de mencionar las grandes propiedades hidratantes de este producto natural, y sus características antibacterianas que ayudan a las pieles con acné y producción excesiva de grasa. Sin mencionar que también ayuda a combatir los eccemas.

De igual forma, la miel, al ser un recurso con altos niveles de azúcar naturales, funciona también como un conservante orgánico que evita que las propiedades no se pierdan con el paso del tiempo, gracias a sus bajos niveles de agua que impiden que se disuelvan los nutrientes y componentes.

 

Como usar el jabón de miel

Todos los días al ducharte puedes usar este jabón como cualquier jabón convencional. Debes pasarlo suavemente por el rostro, cabello, cuerpo y manos, preferiblemente humedecerlo con agua tibia y frotar el jabón hasta crear una espuma cremosa, y aplicar en el cuerpo con delicadeza, siempre evitando el área de los ojos.

En caso de lavar heridas de la piel, se recomienda hacer suficiente espuma y frotar suavemente el área afectada, dejar actuar la espuma por unos minutos y después aclarar con agua fresca. 

 

Complementos para el jabón de miel

La naturaleza nos ofrece cientos de ingredientes que hacen posible combinaciones diferentes del jabón de miel, para potenciar su efectividad y aprovechar al máximo todos los beneficios, adicionando las propiedades de otros elementos naturales. Entre las combinaciones más usadas está la de harina de avena, aceite de oliva, aceite de coco, esencias variadas como la lavanda, canela, almendras, entre otros. De igual forma, el uso de extracto de manzanilla, aloe vera y rosas son algunos ingredientes más que puedes adicionar a tu jabón de miel para que brinde más beneficios para tu piel.

Si revisas las diferentes opciones en el mercado, te darás de cuenta de que es un negocio lucrativo la venta de jabones naturales y, si te gusta esta actividad puedes realizarla como un ingreso extra, vender tus jabones de miel entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, ofreciendo algunas o todas las combinaciones que mencionamos anteriormente.